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Carta de principios
Somos una creadora de librepensamiento, privada e independiente, que
aporta ideas propias para que la actividad humana esté orientada
hacia el progreso de la Humanidad, de forma que cada generación viva
mejor que la anterior.
Como han razonado numerosos autores, las ideologías se basan en
falsedades y se utilizan para engañar a las masas con fines
políticos. Por eso, las ideologías políticas y socio-económicas
clásicas impulsan la concentración de poder, el autoritarismo y la
decadencia. Nos declaramos post-ideologías.
Las actuales generaciones de jóvenes están viviendo peor que la de
sus padres, es decir, tenemos sociedades decadentes. ¿Cómo es
posible que con el incesante aumento de la productividad que
proporciona el sector empresarial, cada día se viva peor? La única
respuesta es que el sector público causa pobreza.
Somos conscientes del fracaso de la democracia, del sector público y
de los organismos internacionales, por su carácter
intergubernamental. Las estructuras públicas son ilegítimas,
incompetentes, autoritarias, corruptas, peligrosas y decadentes. Las
democracias y los organismos internacionales se han convertido en la
mayor amenaza para la Humanidad y para el planeta Tierra. Nos
declaramos post-democracia.
Somos conscientes de que los problemas estructurales no los conocen
la mayoría de las personas porque sus propios dogmas lo impiden y el
establishment los oculta, haciendo creer que las consecuencias de
estos problemas, son los problemas. De esta forma se consigue que
los recursos públicos y privados, se empleen en paliar el
sufrimiento causado por esta sociedad corrupta, en lugar de
emplearlos en cambiar sustancialmente el sistema. Nos declaramos
proactivos y no reactivos.
El mundo necesita revolucionarios porque está probado que las ideas,
las leyes y los intereses dominantes son decadentes. El mundo
necesita revolucionarios porque está probado que las estructuras
públicas y los organismos intergubernamentales tienen como prioridad
defender sociedades y relaciones internacionales, que impulsan que
una minoría abuse de la mayoría (abusocracia).
El mundo necesita revolucionarios porque decimos que la solución
pasa por sustituir el sector público por el sector social, pasando
del centralismo a la descentralización, del conservadurismo a la
innovación, de la reactividad a la proactividad, de un sistema
parasitario a la meritocracia; en definitiva, de sociedades
decadentes a sociedades progresistas.
Somos revolucionarios porque no defendemos la abusocracia en ninguna
de sus formas, ni siquiera la democracia. Somos revolucionarios
porque no creemos en las ideologías. Somos revolucionarios porque
proponemos ideas que pueden ser útiles para progresar las ideologías
políticas y socio-económicas. Nuestras ideas pueden dar lugar a un
nuevo liberalismo y a un nuevo socialismo, incluso a una nueva línea
convergente de ambas ideologías. Nuestras ideas pueden hacer
desaparecer las ideologías, sustituyéndolas por ideas progresistas
que tengan en cuenta la nueva gran realidad que es la existencia del
sector social.
Somos revolucionarios porque proponemos un sistema de organización
social mejor. Somos revolucionarios porque proponemos una forma de
organizar la actividad humana mejor que cualquiera de las conocidas.
El sistema actual está en la fase final de su desaparición y
sustitución. En esta decadencia acelerada, cada día es más peligroso
y cuanto más tardemos en sustituirlo, más daño harán los poderes
actuales para resistirse a su desaparición. Por ello, se hace
necesario controlar lo máximo posible el autoritarismo, así como
apoyar las estructuras emergentes del sector social.




